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06/15/21

Hemos vuelto, estamos volviendo o volveremos en septiembre a la oficina de forma definitiva. Hay para todos los gustos.

Con el regreso, nos estamos dado cuenta que no se vuelve al trabajo de antes. Y están surgiendo cuestiones a las que poco a poco iremos dando respuesta. 

  • ¿Me he acostumbrado a la distancia social o necesito más distancia social?
  • ¿Estamos contentxs por volver o me da una pereza tremenda?
  • ¿Me he organizado mejor o no había manera?
  • ¿He respetado los horarios o han brillado por su ausencia?
  • ¿Me he sentido mal solx o he estado muy a gusto sin contacto?
  • ¿Me molesta el ruido y el bullicio de mi oficina o es una maravilla volver a escucharlo?
  • ….

Estamos experimentado diferentes vivencias con este cambio y no hay que resolverlo con prisa, iremos colocando las cosas en su sitio con tiempo.

Me gustaría comentarte algunos orígenes de esta sensación. En primer lugar, aunque hemos estado más o menos conectadxs, hemos trabajado sin la mirada de otras personas a nuestro alrededor o lo hemos hecho ante pantallas negras que hablaban. En segundo lugar, tu lugar de trabajo era y es un lugar seguro, pero se convirtió en un lugar con peligro y por otro lado tu casa, el lugar de descanso y ocio, se transformó en un lugar de seguridad y de trabajo. En tercer lugar, el tiempo, que no es relativo porque es igual para todxs, ha transcurrido de forma diferente: las 8:00 no era la hora de salir de casa para coger el coche, metro, eran las 8:00 de no cambiarte de ropa porque no hacía falta; las 18:00 no era la hora de apagar el ordenador y marcharnos para casa, podíamos apagar el ordenador (en el mejor de los casos) y seguíamos en el mismo sitio. Y por último, y para mí lo más importante, nuestros compañerxs no estaban con nostrxs para compartir, charlar, reír, mosquearnos,  distraernos, interrumpirnos, alegrarnos el día. Para lo bueno y para lo malo, que se suele decir.

Raro todo esto ¿no?.

Volver…. a respetar mi espacio de trabajo y el espacio con las demás personas con las hacemos y somos equipo.

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel.

05/25/21

La formación en línea y virtual ya estaban aquí y ahora se van a utilizar más. Todxs hemos leído y experimentado las ventajas de ambas modalidades: llegar a más personas, la facilidad de acceso sin desplazamiento, ahorro en recursos de infraestructura, comodidad, elección de horarios en caso de la formación virtual… Todas ellas son muy de agradecer y hay que sopesar en cada caso.

Pero por otro lado me estoy encontrando una utilización de este tipo de formación que no tiene ninguna ventaja sino todo lo contrario:

  • WEBINAR a oscuras sin saber con quién hablo.
  • Talleres que en realidad son conferencias.
  • Aumento exponencial de personas participantes.
  • Gratuidad de la formación a cambio de ganar en visibilidad.
  • Grabación sin permiso de la persona docente.
  • Difusión masiva de contenido sin objetivo concreto.
  • Encuentro de formación que no son sino venta de lo mío.
  • Difusión del logro de objetivos en dos horas de formación online que en realidad responde a catorce horas de formación presencial.

Debemos tener claro el objetivo de nuestra presencia en la red para el aprendizaje, sea cual sea el medio que vayamos a emplear.  ¿Qué objetivos pretendo conseguir con el Taller?  ¿Cuáles son los contenidos concretos a comunicar y enseñar?  ¿Cuánto tiempo voy a necesitar? ¿Cómo divido las sesiones? ¿Cómo de dinámicas deben ser las sesiones de trabajo? ¿Qué proporción debe guardar la teoría y la práctica? ¿A cuántas personas me voy a dirigir? ¿Debo dividir en grupos? ¿Qué materiales y tecnología voy a necesitar? ¿Qué ritmo  guardar dentro de las sesiones y entre sesiones? ¿Llevaré a cabo tutorías?

No perdamos el norte o el sur o la dirección que se quiera, la tecnología es un medio no un fin en si mismo.

La enseñanza necesita contacto con tacto.

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo Isabel.

12/16/16

estrella fugaz

Hay tres conceptos que me gustaría compartir contigo para el 2017, con respecto a lo que pones y ves en tu trabajo, es decir tu mirada, y que, a veces, te pueden complicar o facilitar la vida: Lo imaginario, lo simbólico y lo real.

 

Lo imaginario, es el amor al trabajo a primera vista. Te gusta el nuevo proyecto, la tarea a cometer, la organización, la mejora a conseguir, no percibes lo que hay ahí fuera, los problemas que puedan surgir, la falta de recursos. Te lo imaginas fantástico, es puro orden imaginario.

 

Lo simbólico, lo que representa para ti tu trabajo. Trabajar para vivir, vivir para trabajar, una faceta más del desarrollo personal, asociado al deber, al tener. Es decir, qué significado profundo tiene para ti la palabra trabajo.

 

Lo real: conoces tu trabajo, el entorno que lo rodea, lo que te gusta y lo que no. Sientes amor hacia tu trabajo con todos los problemas que conlleva y que aparecen, y aun así no te auto engañas y lo aceptas y lo quieres.

 

Estas tres miradas son necesarias y además, en mi humilde opinión, se yuxtaponen, cambian, bailas dentro de ellas y se alternan a lo largo de la vida laboral y la enriquecen.

 

Te deseo la realidad que tú quieras, con paz, amor, alegría y libertad dentro y fuera de ti, con la cantidad e intensidad que te haga falta.

 

Felices fiestas, nos vemos el año que viene y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel

10/19/16

silencio

Es esa ley no escrita, ni siquiera pronunciada y mucho menos reconocida.

No se trata del silencio como respuesta, porque el silencio ya es en sí una respuesta. Es guardar silencio como una opción individual, colectiva, evitada o impuesta y al final sistémica.

Hay muchos ejemplos en las organizaciones:

  • “Me llevo callando mucho tiempo, pero hoy te voy a decir lo que realmente pienso. Bueno, mejor no.”
  • Hablar entre compañerxos de un nuevo modo de actuación en la organización con la que todxs no están de acuerdo, llegar a la reunión para comentarlo y nadie explica realmente lo que tiene en mente.
  • “No voy a montar el follón hoy, mejor me callo”.
  •  Suma y suma de tareas que no tienen que ver con tu trabajo y asunción de las mismas sin decir esta boca es mía.
  • “Diga lo que diga todo va a seguir igual”.
  • “Si sugiero cambiar esto…,me van a tachar de pelota”.
  • “Mejor me callo”.
  • “Si pregunto van a creer que no sé”.

Si no se nombra parece que no existe, pero está ahí. Se opta por pensar que es mejor no mover las cosas de sitio, de forma que se crea una ficción de que aquí no pasa nada. Y esto se repite de forma continua, día tras día. Lo ves sin que se diga y lo aprendes, se convierte en costumbre y con el tiempo en Ley.

Y se acumulan en la caja negra individual y colectiva. Preguntas no hechas, opiniones encontradas, emociones no expresadas, agresividad contenida. Y un día, por algún acontecimiento, esa caja se abre y se daña al otro y a uno mismo.

Y después de un tiempo te dices: “Con lo sencillo que hubiese sido si lo hubiera expresado”. Pero no es tan sencillo.

 

En mi humilde opinión, guardar silencio es eficaz a veces, cuando se hace por respeto a la petición del otro de guardar silencio y como opción, si es elegida, no como costumbre. Difícil también distinguir entre sí es una petición o una huida.

 

La solución es compleja pero si sé que el primer paso es darse cuenta de que existe esta Ley con mayor o menor intensidad y que todxs colaboramos en su existencia.

 

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel

 

09/14/16

Como vuelvo al trabajo con muchas ganas, me ha venido este título sin querer. El principio, primer instante de ser de algo.

 

Me he hecho muchas preguntas este verano acerca de este concepto fundamental de la gestión organizativa: ¿Se olvidan? ¿Guían? ¿Echamos mano de ellos cuando nos conviene? ¿Son de verdad? ¿Es necesario tenerlos? ¿Son reales, son fantasmas? ¿Son míos, son de otros? La respuesta a todas estas preguntas, en mi humilde opinión, es un sí a todas.

  • ¿Se olvidan?: lamentablemente sí. Los pensamos, los sentimos, los escribimos, los publicamos…y los guardamos en un cajón.
  • ¿Guían?: sí, nos indican el camino, pero sólo el camino.
  • ¿Echamos mano de ellos cuando nos conviene?: sí, les quitamos el polvo y hacemos alusión a ellos cuando queremos tener la razón.
  • ¿Son de verdad?: sí, de otra forma no serian principios.
  • ¿Es necesario tenerlos?: sí, si la intención es que tu organización sea sostenible en el tiempo y añada valor.
  • ¿Son reales, son fantasmas?: sí, reales porque se hacen tangibles en la gestión y fantasmas porque de vez en cuando desaparecen y vuelven a aparecer en otros momentos.
  • ¿Son míos, son de otros?: sí, son propios y los hemos aprendido y fabricado en base a las relaciones con el resto de personas con las que trabajamos y nuestro entorno más cercano.

 

Aparte de todos estos sies, que pueden ser muy discutibles, por cierto, los principios tienen una función primordial y es que sirven para cuestionarse como se están haciendo las cosas en las organizaciones. Te pongo algún ejemplo.

El principio de trabajo en equipo y resulta que no hay un solo equipo en marcha en tu organización. El principio de liderazgo participativo y todas las decisiones se toman exclusivamente en la dirección.

 

Como verás no estoy hablando de principios buenos o malos, ahí entraríamos en el tema de valores que es otro concepto. Estoy hablando de coherencia, es decir, actuar en consecuencia con lo que se predica y si no cuestiónate, cambia los principios y empieza de nuevo.

 

Si no hay principios o se olvidan, no hay fines y seguramente se acaba en otro sitio.

 

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel

 

04/21/16

remolinos

Tal como me contó un amigo de aprendizaje en Argentina tienen una contestación para esta pregunta y es: “Bien, o querés que te cuente”. Gracias Iñigo MP

 

Creo que voy a cambiar esta pregunta por otra, ya que no tengo la facilidad de palabra de las argentinas, y es: “Hola, ¿cómo lo llevas?, te escucho”.

 

El cómo es mejor que el qué, la manera mejor que el contenido, (fatal, mejor, peor, no sé). El lo puede ser cualquier cosa. Abierta pues queda la pregunta a lo que la otra persona quiera. El verbo llevar es decir contigo mismo y ahora. Por último, te escucho, pongo y aplico mi oído atento.

 

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel

04/4/16

cupula 2

Hace unos días en una reunión, en la que estábamos analizando los resultados conseguidos y pensando en el futuro, el gerente de una empresa líder en su sector dijo esta frase: “Ojalá que alguna vez alguien tomará las decisiones por mi”. Gracias Jesus por tu sinceridad. Sentir alivio por no poder, por estar cansado del poder, estando en el poder, es elogiable.

 

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel

 

02/12/16

Precio

Ayer, en una conversación con una compañera de aprendizaje, hablamos del precio a pagar por lo que hacemos. Me vino a la memoria ese contrato laboral y emocional que realizamos las personas cuando trabajamos en o para una organización. Llegamos a la conclusión de que lo importante no es tanto cuanto valgo para los demás sino cuanto vales para ti. Gracias Berta.

 

Aquí te dejo la pregunta. ¿Cuánto vales para ti?.

 

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel

12/9/15

 Criterio

A mí, a veces, me gustaría volver a esos momentos, temporadas, épocas en las estaba y vivía en condiciones de seguridad. Esas épocas en las que todo estaba claro, los objetivos eran medibles, imperturbables, podía planificar con antelación y, además se cumplía, sabía a donde iba y el resultado era una guía. Sabia de lo que sabía y si no, buscaba la información, la asimilaba, aprendía y se convertía en conocimiento. El entorno era estable, ayudaba, había una especie de uniformidad, con cuestionamiento relativo. Parecía fácil, la confianza era mutua.

 

En el presente, aquí y ahora, el entorno que rodea a las organizaciones es turbulento y se traslada sin filtro al interior y nos arrastra. Es como una ventana abierta de par en par y entra todo, sin posibilidad de cerrar por la fuerza del viento y de la lluvia. Todo ello nos está llevando, dentro de lo que es el ciclo de Mejora Continua (Plan-Hacer-Check-Mejora), a hacer y hacer y mejorar e innovar porque si. ¿Dónde está la planificación, el seguimiento y el control?.  Ahora mismo parece que si no innovas no eres nadie. Hemos pasado de un extremo a otro sin detenernos, sin puente, sin paracaídas.

 

Ya hay pocos ámbitos de gestión lineales, digo pocos por decir algo. Pero lo que si me he dado cuenta es que todo tiene una causa o varias, hay que investigar. El ciclo de Mejora Continua sigue vigente, hay que detenerse en la P de pensar, en lo bien realizado hasta ahora y que hay que mantener y reforzar. Lo cual no quiere decir que nos quedemos anclados en el pasado y que la organización no innove.

 

En mi humilde opinión, para funcionar en el caos hay que planificar hasta la saciedad, hacerse preguntas, muchas preguntas, ayudarse de los modelos teóricos aprendidos, fusionar sin miedo y crear nuevos modelos. Por eso, solo a veces, me gustaría volver. Ahora es el momento de la curiosidad y de la apertura, de compartir, de aprender a regular lo que puede pasar de fuera adentro y viceversa, de encontrar el propio estilo de gestión y trasladarlo a la operativa del día a día.

 

Ni antes había tanta certeza, ni ahora hay tanta incertidumbre en las organizaciones.

 

Al final, hay algo que permanece y es el de tener criterio para decidir pase lo que pase ahí fuera.

 

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel

 

 

10/27/15

Escucha, ve

La semana pasada tuve una reunión en casa de un cliente, que realiza instalaciones. Mientras abríamos una no conformidad imputable a ellos mismos y entonaban el mea culpa, el director de la oficina técnica dijo: “Quién no ve, no escucha”. Gracias Pablo.

Analizamos las causas, miramos y escuchamos dentro, miramos y escuchamos fuera, y determinamos soluciones.

 

Y yo añadiría también, quién escucha, ve.

 

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo. Isabel