Estrategia versus pensamiento estratégico
De en Estrategia | 28 septiembre, 2021 | Comentarios: 0

¿A dónde queremos ir? ¿A dónde debemos llegar? ¿A dónde tenemos  que llegar? y mientras lo pensamos, intentamos sobrevivir. Hay una gran diferencia entre el tener que, el debo de y el quiero llegar.

Creo que una estrategia organizativa debe de estar compuesta por los tres componentes. Porque en el corto plazo, hay que llegar a los resultados anuales, en el medio plazo, hay que construir cosas nuevas y, en el largo plazo, hay que soñar un poco.

Por otro lado, como muy bien decía Kenichi Ohmae, “El pensamiento estratégico es una disciplina diaria y no un recurso que puede dejarse en hibernación durante las épocas tranquilas y despertarse cuando surge una emergencia”. Quiero distinguir con esta frase que la estrategia se construye todos los días: cuando diseñas un producto, acometes una innovación, cuando incluyes mejoras nuevas en un proyecto para un concurso público que no te han pedido.

Por ello es difícil llevar un buen ritmo con la estrategia. El día a día nos come y, para cuando nos podemos sentar a pensar, el plan de acción está desfasado, hay demasiadas cosas por hacer y problemas que resolver.

Yo abogo por una estrategia sencilla, es decir muy enfocada, muy priorizada, con alternativas y definida con detalle, no en detalle. Con esto quiero decir que debe ser flexible: que podamos pasar de un plan de acción a otro sin agobios, pudiendo dejar sin hacer temas que han sido prioritarios cuando se definió pero que ahora ya no lo son porque el entorno interno y externo ha cambiado. Y con detalle me refiero a que la documentación que sustente la estrategia debe ser muy gráfica, estar muy comunicada en la organización y ser fácil su seguimiento y control. En definitiva que esas grandes ideas se puedan gestionar con agilidad y sin agobios cuando haya cambios.

El pensamiento estratégico y la estrategia surgen del mismo sitio y se retroalimentan: del cliente, del mercado, de la competencia y, yo añado, de las personas que integran la organización. Y estas C no están quietas casi nunca, como tampoco lo estamos las personas.

Somos las personas las que construimos la estrategia, no la estrategia la que manda sobre nosotrxs.

Que pases buena semana y gracias por recibir. Un abrazo Isabel


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